COPITO DE NIEVE, EL ÚNICO GORILA ALBINO DEL MUNDO

La fama de este gorila blanco traspasa las fronteras, sin embargo, pocos conocen su procedencia. Copito de Nieve fue encontrado en la antigua provincia de Río Muni, la Guinea Española y la actual República de Guinea Ecuatorial. 

Su triste historia comienza en la selva, en el área de Ekonoguong, situada dentro de la provincia de Litoral. Cuentan, que Benito Mañe, harto de que una familia de gorilas destrozara su finca y echara a perder su cosecha, la mañana del 1 de octubre de 1966, cogió su escopeta, decidido a acabar con el problema.  Acompañado de más hombres, dispararon al grupo de primates que encontraron. Cuando Benito se acercó para verificar que estaban muertos, descubrió un extraño ejemplar que se había librado de las balas, estaba abrazado a la espalda de su madre fallecida. La cría se negaba a soltarla. La rareza de Nfumu Ngui (como le bautizaron, “Gorila Blanco”), le salvó. El hombre jamás había visto algo parecido y pensó que podría ganar un dinero extra con él, así que, se lo llevó a casa.

“Me dijeron que llevaban algo extraordinario” – Jordi Sabater Pi

Cuatro días después de su captura, Benito llevó el gorila a Jordi Sabater Pi para vendérselo. Sabater, era un español que se dedicaba a estudiar la fauna del país. Había sido el encargado por el Servicio Geográfico del Ejército y el Gobierno Autónomo de Guinea, de buscar lugares para crear futuros parques naturales por la zona, ya que, la tala masiva y la caza estaban poniendo en peligro tanto los ecosistemas de Guinea Ecuatorial, (los cuales son únicos en el Planeta), como el equilibrio de su gran biodiversidad. Jordi era el conservador del Centro de Ikunde. Según declaraciones del mismo Sabater Pi en una entrevista para La Vanguardia:

 “Me vinieron a buscar unos indígenas con una gran cesta y me dijeron que llevaban algo extraordinario. Pedí que me lo enseñaran y vi a un gorila blanco, albino. El animal estaba enfermo. Les propuse que si me lo dejaban unos días y se salvaba, entonces pagaría el precio que me pedían. Me lo dejaron y se salvó”. 

Su precio fue de 15 mil pesetas, (casi 60 mil francos actuales)

El español pagó su precio, 15 mil pesetas. Se calculó por su dentadura que su edad era en torno a los dos, o tres años. Medía 54 centímetros y pesaba 8’75 kilos. Su distintivo pelaje blanco, su piel color crema y sus ojos azules eran la consecuencia de su particular genética. La razón era la falta de melanina, que es la encargada de dar color a la piel, (de pigmentarla) y de protegerla del Sol. El albinismo de Copito era hereditario y recesivo, lo que significa que no podría darse otro igual hasta la segunda generación. 

Nfumu Ngui estuvo adaptándose a los humanos y a su cautiverio en el Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica que el Ayuntamiento de Barcelona tenía en Ikunde, cerca de la ciudad de Bata. Bajo el pretexto de la investigación, es donde examinaban a los animales exóticos para luego venderlos a los zoos de medio mundo. Así durante alrededor de una década, Ikunde financió al Ayuntamiento de Barcelona los estudios: científicos, etológicos, arqueológicos y botánicos.

Al principio era agresivo, tardó 15 días en acostumbrarse a los humanos

Pasado un mes en el centro, lo llevaron a Barcelona. El 1 de noviembre de 1966, lo recibió el alcalde Porcioles en el Ayuntamiento, con todos los honores. Las malas lenguas relatan que mientras Ngui le estaba estrechando la mano, defecó en el despacho. 

Vivió casi un año en la casa de Roman Luera, el veterinario de primates del zoo de esa misma ciudad. Allí, su esposa María Gracia; la cual se encargaba de las crías de gorilas y chimpancés, entre otras; le dio todos los cuidados y el cariño de una madre, de hecho la llamaban “mamá gorila”. Copito llegó a veranear con el matrimonio en Montseny y Menorca, pero sería la primera vez y la última. 

Fue trasladado al Zoo de Barcelona, donde conseguiría su fama mundial y su reconocido nombre, tras publicarse su fotografía en la portada de la revista National Geographic, en 1967, en un  artículo titulado “Snowflake, the world’s first white gorilla”, (Copito de Nieve, el primer gorila blanco del mundo). 

El zoológico supo aprovechar su atractivo y también obtuvo un gran prestigio. Personas de todos los países viajaban para poder ver a la estrella blanca. Hicieron todo tipo de merchandising: camisetas, llaveros, postales… Floquet de Neu, su nombre en catalán, era una mina de oro. 

Hasta se han seguido haciendo películas de él después de muerto. En 2011 se estrenó una que mezcla personajes de animación, con actores reales, (como Elsa Pataky), ambientada claro, en la ciudad de Gaudí, con escenarios como la Sagrada Familia. 

Por muchos años que pasen, la existencia de Copito sigue siendo única. Para los niños era una increíble atracción. En cambio, cantidad de gente criticaba aquella situación. Su mirada, no transmitía ningún bienestar, más bien pena, angustia y enfado. Estaba encarcelado. Le habían arrebatado lo más valioso, su libertad.

Tuvo más de 20 hijos y 11 nietos pero ninguno como él

Llegó a medir 1’63 metros y pesó 181 kilos. Tal era el interés popular y científico que atraía Floquet de Neu, que se hizo todo lo posible por conseguir que se reprodujera y ver si engendraba uno igual. Todos los intentos fueron un fracaso. Tuvo más de 20 hijos y 11 nietos; pero ninguno como él. Llevaron hembras para que se aparearse. Nunca concibieron otro gorila albino, además, al estar criadas en cautividad, no sentían el instinto maternal que adquieren cuando crecen con su madre y estas atacaban a los pequeños. Muchos murieron, a pesar de los esfuerzos por reeducarlas para que cuidaran de sus descendientes.

Le practicaron la electroeyaculación 

Con el tiempo, descubrieron que el gen del albinismo de Copito era tan raro, que si se reproducía con una ejemplar que no fuera de su árbol genealógico, sólo habría un 2% de posibilidades de que naciera un gorila blanco; en cambio, si conseguían cruzarlo con alguna de su familia, las probabilidades aumentarían a un 50%. Las hijas que habían sobrevivido, eran aún muy jóvenes y no sentían el apetito sexual necesario; hay que añadir, que nuestro peludo amigo blanco, por el contrario, era ya muy mayor, así que recurrieron a la electroeyaculación. Tampoco resultó, el esperma extraído era insuficiente. 

Por desgracia, aquello que le hacía tan fantástico, lo que le salvó la vida, fue también su condena. La falta de pigmentación, a causa de la ausencia de melanina, le hacía vulnerable a la luz solar y le acabó provocando un cáncer de piel. Fue intervenido varias veces para extirparle unos tumores; primero en el pecho, luego en la axila; pero no había forma de parar el avance de su enfermedad y había perdido mucho peso. 

En septiembre del año 2003 se anunciaba que era cuestión de semanas que Nfumu Ngui falleciera. Finalmente, se decidió acabar con su sufrimiento poniéndole una inyección. Le practicaron la eutanasia. El 24 de diciembre de 2003, murió con unos 40 años de edad. Al morir, una de las biólogas del zoo que trabajaba con los primates expresó: 

 “A mí me preocupaban todos los gorilas, pero Copito era tan especial, que parecía que sólo hubiera ojos para él. Era un abuelo ejemplar, jugaba y cuidaba de sus nietos. Un animal entrañable”.

Sabater Pi propuso que su cuerpo se disecase por expertos, ya que era único en su especie y así seguiría atrayendo a turistas. Por el contrario, la dirección del zoo anunció que se le iba a incinerar para preservar “su dignidad”. A pesar de estas declaraciones, la realidad fue que entre diferentes institutos científicos se repartieron los órganos de Copito: tanto el tubo del aparato reproductor que contiene su esperma, como su cerebro; los ojos, el esqueleto, tejidos, fluidos, muestras de su ADN… Los restos que nadie quiso, fue lo que se quemó.

Plantaron un árbol africano para recordarle y nunca creció

Sus cenizas se guardaron en una urna biodegradable y se enterraron en el zoo bajo unas semillas de un castaño africano, para que su memoria perdurara. Ese árbol nunca creció y años más tarde, en una reforma del zoológico, el lugar donde “descansa” Ngui se tapó, desapareció. 

Antes de diseccionarlo e incinerarlo, hicieron moldes de su cuerpo para crear una escultura hiperrealista que honrara su memoria en Barcelona. Tardaron más de diez años en cumplir su palabra. 

Escultura hiperrealista de Copito de Nieve en Bata 

En su país natal, La República de Guinea Ecuatorial, aún recuerdan a Nfumu Ngui como símbolo y orgullo nacional. Hoy podemos observar y admirar a Copito de Nieve esculpido al detalle y a tamaño real en el nuevo restaurante, “La Terraza”, de Martínez Hermanos, situado frente al paseo marítimo de la ciudad de Bata.

El primer paso ha sido modelarlo en pequeño, posteriormente se ha reproducido a tamaño real. Esto ha sido posible gracias al mecanizado CNC, (control numérico computorizado); lo que quiere decir, que, a través de una computadora se controlan y monitorizan los movimientos de la máquina, que va cortando, modelando, tallando y puliendo el material, (en este caso, sobre un núcleo gigante de poliespán); así, de forma automática, se producen objetos desde un bloque; lo que la diferencia de las impresoras 3D, ya que estas últimas crean de cero la figura, agregando el material por capas, ralentizando el proceso. 

Este modelo se ha pasado a fibra de vidrio, para consolidar la superficie, (un material muy resistente, muy fino, y aislante. Utilizado como agente de refuerzo, menos quebradizo que la fibra de carbono).

La cara, las manos y el pecho se han remodelado en pasta de resina epoxi, (similar al poliéster por su dureza, con la ventaja de que es más flexible, lo que la hace mucho más resistente a los golpes y el triple de caro). Dichas partes están pintadas a mano, con óleo y tintes so strong americanos, en un tono color piel. Las uñas están modeladas una a una. Los ojos se han vaciado en resina y se han pintado a mano por el reverso, para luego incrustarlos en sus cavidades. 

El pelo está hecho de micro fibra de poliamida, de distintas longitudes, insertadas sobre la base de resina. La fibra de poliamida es al menos diez veces más fina que el cabello humano, no absorbe la humedad, no se deforma, resiste altas temperaturas, no deja pelusas y es hipoalergénica. 

Los profesionales que lo han realizado son: Sonia Caballero, escultora especialista en fauna y profesora de la Universidad Complutense de Madrid; Jan Nebel, especialista en modelos tridimensionales, diplomado en sistemas 3D; Carmen Gonzalo, especialista en materiales y aplicaciones, directora de taller; Sven Nebel, especialista en reproducciones y proyect manager; así como el equipo del “Taller Corpóreos” mecanizados en poliespán, que cuenta con una  gran experiencia a sus espaldas, habiendo realizado incontables trabajos similares de recreación de animales, como por ejemplo, para el “Museo de la Evolución”, en Burgos.

Para Martínez Hermanos es un honor conmemorar a este majestuoso animal, único en su especie. Que su recuerdo esté presente en el país que le vio nacer, aquí en la República de Guinea Ecuatorial.

Copito de Nieve pertenecía a la especie Gorila de bosque, (gorilla gorilla). Se caracteriza por vivir en grupos, de entre 5 y 30 individuos, (el macho dominante con sus hembras e hijos). Se alimentan de vegetales y de pequeños invertebrados. Pueden alcanzar los 50 años de edad, las hembras pueden tener entre 6 y 8 crías a lo largo de toda su vida. Teniendo en cuenta la escasa descendencia, los graves ataques que sufren por la caza furtiva y la paulatina destrucción de su hábitat, el gorila es uno de los primates más amenazados del mundo y está en grave peligro de extinción, por lo que su conservación es prioritaria.

Como decía Jordi Sabater Pi: 

 “Cuando conoces, amas aquello que estás conociendo y si lo amas, lo protegerás”.

Conozcamos nuestro entorno, amemos nuestro legado, protejamos nuestro país. POR UNA GUINEA MEJOR.

Muela M.R.

Redacción: Nuria.